Borja Iglesias, ese delantero que el propio Metropolitano vio tantas veces fracasar en su cita con el gol, eligió el momento más inoportuno para convertirse en artista. El ariete gallego cogió carrerilla por el costado izquierdo, le vio la cara a Le Normand, calculó la salida de Jan Oblak y dibujó una vaselina de manual que acabó besando el fondo de la red en el minuto 62. Una vaselina, sí, el gesto técnico más humillante de los que existen: el que dice «no necesito fuerza, me basta con inteligencia».
La parábola de Borja Iglesias fue tan elegante que hasta los aficionados colchoneros tardaron un segundo en protestar. Uno no se enfada inmediatamente con algo bello, aunque destroce su tarde.
El partido en sí ofreció un guión familiar. Lookman avisó en el 12' con un zurdazo que se marchó por la cruceta; Sorloth estuvo fallón cuando más se le necesitaba; y Griezmann, el hombre que debería marcar las diferencias en un Atlético que aspira a cosas grandes, desapareció del mapa antes del descanso como suele ocurrirle en los partidos que más importan. Los cambios del Cholo —esa liturgia sagrada de la que tantos esperan milagros— tampoco alteraron la ecuación. El canterano Miguel Cubo rozó el empate en dos ocasiones, lo que supuso casi lo más interesante del segundo acto rojiblanco.
La derrota llega cinco días después de caer eliminados en semifinales de Champions ante el Arsenal. Un 2-1 en la eliminatoria que fue, según Simeone, «una temporada difícil de explicar». Que se dice pronto: la Copa, perdida en los penaltis. La Liga, resuelta en cuarto lugar con el título viendo los toros desde la barrera. La Champions, de nuevo a las puertas de la gloria. Cinco temporadas consecutivas sin un solo título y el técnico argentino ya anuncia que «toca salir campeón» la próxima temporada. Lo lleva diciendo tanto tiempo que hay aficionados que ya no saben si es un objetivo o un mantra.
Casi quince años, dos Ligas, dos finales de Champions, y una fidelidad inquebrantable a un estilo que el mundo fue aprendiendo a contrarrestar. La pregunta que planea sobre el Metropolitano tiene cada vez menos paciencia.
Al Celta, mientras tanto, le importa poco la melancolía ajena. Los de Claudio Giráldez se marchan de Madrid con tres puntos de oro que les colocan a tiro de piedra del Betis en la lucha por la quinta plaza de Champions. Para Vigo, una jornada histórica. Para el Atlético, otra página en un libro que este año tiene demasiados capítulos tristes.
El Metropolitano se vació con esa mezcla de resignación y costumbre que solo tienen los estadios de los equipos que siempre están ahí, siempre cerca, siempre sin el último paso. El colchón, que metafóricamente ha amortiguado tantas caídas del club en sus años más oscuros, parece haber perdido muelles. Y eso, en un estadio bautizado con el nombre de una aerolínea saudí, resulta difícil de explicar a las próximas generaciones.
Ficha técnica
Atlético de Madrid (0): Oblak; Pubill, Giménez (Le Normand, 20'; Miguel Cubo, 70'), Hancko, Ruggeri; Llorente, Koke, Baena (Obed Vargas, 70'), Lookman (Molina, 60'); Griezmann (Almada, 60') y Sorloth.
RC Celta de Vigo (1): Radu; Javi Rodríguez, Yoel Lago, Marcos Alonso; Álvaro Núñez (Carreira, 68'), Fer López, Moriba, Mingueza (Mihalo, 89'); Pablo Durán (Iago Aspas, 68'), Borja Iglesias (Jutglá, 68') y Swedberg (Hugo A., 77').
Gol: 0-1 Borja Iglesias (62'). Árbitro: Iosu Galech (C. Navarro). Amarillas: Baena (66'), Moriba (19'), Fer López (76').
